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Centro Clínico PSICOFUSION Oviedo - Blog

PSICOLOGÍA: DEFINE Y CONSIGUE TUS OBJETIVOS (Guía práctica)
DEFINE Y CONSIGUE TUS OBJETIVOS
Guía práctica de Psicología
Y YA ESTÁ AQUÍ EL AÑO NUEVO - 2018 PSICOFUSION_1.pdf (571.09KB)
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2016-10-13

ASERTIVIDAD. La importancia de saber decir NO

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Nos creemos libres, dueños de nuestra vida e independientes, pero la realidad es que todos recordamos algún momento en el que nos hayan pedido algo y, pese a no querer hacerlo, fuimos incapaces de negarnos. Esta incapacidad para decir que NO es más habitual de lo que podríamos pensar, por eso los psicólogos insisten en que aprender a incorporar la negación es sano y necesario para sentirnos bien con nosotros mismos.

A simple vista parece fácil, pero cuando se producen las situaciones ideales para decirlo, muchas veces construimos esa barrera del miedo que nos impide pronunciarlo.
Todos sabemos que los límites son necesarios, pero no siempre nos sentimos capaces de aplicarlos en el momento justo.

La palabra “NO”, es una forma de poner un límite, de negarse a hacer o decir algo cuando no se está dispuesto, pero desafortunadamente hay quienes no saben decir “no”, aunque eso les traiga complicaciones a su vida. Las razones son múltiples: pena, obligación, compromiso, etc.

Esta palabra es más que una simple negativa y tampoco se trata de un simple monosílabo. “No”, es una pequeña palabra que, dicha a tiempo, puede evitar muchos problemas con nosotros mismos y con nuestro entorno. Acompañada de una explicación y un buen tono, una negativa a tiempo puede poner límites y nos evita problemas a futuro.

Hay que tenerlo claro: es importante aprender a decir “no”, de lo contrario perderíamos el control de nuestra vida y nos llenaríamos de rabia por no hacer lo que en realidad queremos. Quizás alguien pueda pensar que decir NO es de mala persona y que así estamos siendo desagradables, pero en ocasiones es necesario saber establecer límites y no ceder ante manipulaciones y chantajes emocionales.

Decir “no” está directamente relacionado con la asertividad. La ASERTIVIDAD se refiere a la capacidad de tener seguridad en sí mismo para poder decir “no” cada vez que sea necesario. ¿Quién no ha escuchado el refrán “Más vale ponerse una vez rojo, que cien amarillo”?

No se trata de ser un egoísta que ignore las necesidades de los demás, sino de encontrar un equilibrio entre dos extremos igual de malos: el decir siempre que sí y el decir siempre que no.

Los derechos de los demás son tan importantes como los nuestros propios y por eso hay que intentar ser asertivos y determinar en qué momentos debemos negarnos y en qué momentos hay que decir que sí y aceptar el requerimiento de otros.
Se trata de saber defender nuestros derechos, sin la intención de hacer daño o perjudicar a nadie.

Además, tenemos que tener claros nuestros fundamentos, nuestra escala de valores, para saber qué cosas deseamos hacer y qué otras no. 
En el momento que valoramos reposadamente nuestras razones, no actuamos en forma precipitada y tomamos una decisión, ya no queda lugar para la culpa, pues habremos actuado en base a nuestras convicciones.

Debemos olvidar el miedo y la sensación de culpabilidad al negarnos en una situación determinada. El miedo hay que superarlo de la única manera posible, afrontando la situación que nos asusta. En cuanto a la culpa, es más un tema social que hemos aprendido, pero si tenemos claro nuestros fundamentos, podremos decir que no con una base clara del porqué, y esto nos incrementará la seguridad que necesitamos.

¿Por qué nos cuesta tanto decir NO?
Aunque podríamos decir lo que de verdad pensamos, es frecuente tener una actitud complaciente, porque cuando llevamos la contraria o no aceptamos tareas que consideramos que no nos corresponden, eso no les gusta a los demás; pero estar disponible para todo y para todos disminuye nuestra autoestima, nos hace vulnerables al chantaje emocional y nos dificulta el mantener unas relaciones sanas y equilibradas en las que podamos decir “si” o “no” en función de nuestras convicciones.

Primero un “Si”, después un “No”
Aunque suene paradójico, para poder decir “no” a otros, primero debemos aprender y acostumbrarnos a decirnos “si” a nosotros mismos.
Una vez más, la autoestima pasa a ocupar un papel fundamental: conocer nuestras necesidades, valorar nuestros deseos, respetar nuestros valores y priorizar nuestros sentimientos, es el primer paso para enfrentarse a otra persona con esta negativa. Peor si no valoramos lo que somos, no tendremos la solvencia necesaria para confrontarla.
Entonces, cuando definamos claramente qué es lo que queremos para nuestras vidas y qué cosas dejamos de lado, a qué le decimos “sí” y a qué “no”, entenderemos que saber decir NO, no significa pasar por lo alto las necesidades de los otros para satisfacer egoístamente las nuestras, sino buscar un equilibrio entre nuestra realidad interior y la exigencia exterior, representada por las demandas de los demás.

¿Cómo son las personas poco asertivas?
Son individuos que se alejan de cualquier tipo de controversia y necesitan agradar, hasta tal punto que lo hacen a costa de sus propios deseos y necesidades. Creen que para ser aceptados por los demás, no pueden negarse a nada y al final acaban siendo manipulados para hacer cosas que no quieren y que van en contra de sus principios. Su motivación es el miedo al rechazo y la falta de afirmación en sus propias ideas. 
Es sumamente importante aclarar que este es un perfil muy diferente al de aquella persona que decide, en forma consciente y voluntaria, dedicar su vida a ayudar al prójimo, en ocasiones resignando sus propias necesidades. En ese caso se trata de una elección libre y personal y como resultado, la persona siente una profunda satisfacción y felicidad.
Muy por el contrario, las personas poco asertivas sacrifican su propio bienestar, pero basado en miedos, inseguridades, etc., lo cual en definitiva no genera otra cosa que una gran insatisfacción personal. 

Pero, ¿cómo podemos decir “no” sin que suponga un conflicto?
Lo primero es no sentirnos culpables si debemos negarnos a alguna petición. Dar prioridad a nuestras necesidades, opiniones y deseos no tiene por qué ser una manifestación de egoísmo, sino de responsabilidad, autoestima y madurez.
Nuestras negativas no sólo no estropean nuestras relaciones con los demás, sino que muchas veces las mejoran, ya que demuestran sinceridad y respeto (por los demás y por nosotros mismos).

A continuación te dejamos un listado con ciertas premisas que conviene tener en cuenta a la hora de encarar el asunto:

1.- Decir NO, no es una actitud negativa
Puede parecer una paradoja pero lo cierto es que renunciar a hacer algo no significa que la persona que te pide el favor te importe menos o que estés enfadado con ella, simplemente tienes un motivo de peso para negarte y si el receptor es comprensible, seguro que entiende tus razones.

2.- Ser sincero
Ya lo dice el refrán “con la verdad se llega a todas partes”. Cuando no quieras hacer algo, no empieces a soltar una retahíla de excusas, afronta la situación con sinceridad, exponiendo los motivos por los que has tomado esa decisión.

3.- La educación por bandera
Lanzar una negativa no significa hacerlo de mala manera, con impertinencia y falta de educación. Debemos procurar hacerlo siempre en un tono amable y distendido, evitando situaciones incómodas.

4.- Reflexionar antes de decidir
Cuando nos hacen una petición tendemos a ponernos tensos y a proporcionar una respuesta inmediata que suele ser SÍ aunque sepamos de antemano que no vamos a poder cumplir con aquello a lo que nos hemos comprometido o que simplemente no queremos hacerlo. Para evitar esta situación, dedica un tiempo a reflexionar qué vas a contestar.

5.- Actuar sin caer en el egoísmo
Queremos dejar claro lo importante que resulta saber negarse ante algo que no nos gusta pero cuidado porque el egoísmo tampoco es la actitud correcta. Deja claro a la otra persona que no lo harás lo que te plantea pero que eso no significa que en un futuro no estés dispuesto a ayudarle con otra cuestión.

6.- Olvídate de complacer a todo el mundo
Un error muy extendido es creer que llevarnos bien con todo el mundo nos hace mejores personas. Vivir significa tomar partido y eso implica también expresar inconformidad o negación cuando lo consideremos oportuno. Solemos mostrarnos 100% disponibles para los demás y en ocasiones priorizamos lo que nos viene de fuera frente a nuestros propios deseos.
 
Decir “no” cuesta horrores, sin duda. Pero cuesta mucho menos cuando tienes claro lo que quieres, cuando tienes un porqué y sabes que hay cosas mucho más importantes que la incomodidad o el mal trago de rechazar algo nuevo. Cosas como tu capacidad para invertir en tus prioridades verdaderas para vivirlas más intensamente, libertad para elegir según tus principios y caminar con menos peso a la espalda o inteligencia para administrar tus fuerzas y no desgastarte gratuitamente en cosas que no aportan, son razones más que suficientes para empezar a practicar el “no”, ¿no te parece?

Esperamos que esta entrada haya sido de tu interés y recuerda que en PSICOFUSION tienes a tu disposición un equipo de psicólogos que te darán pautas y herramientas que te ayudarán a gestionar tus “NO” para que puedas, por fin, empezar a sentirte mejor contigo mismo y eliminar esos sentimientos de culpa que, tantas veces, nos bloquean en nuestras relaciones del día a día.

¡Gracias por vuestra lectura!

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Admin - 13:09:18 @ Psicologia | Agregar un comentario


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